demofilo.com

  • Aumentar tamaño del tipo
  • Tamaño del tipo predeterminado
  • Disminuir tamaño del tipo

El siglo XV

E-mail Imprimir PDF


4. El siglo XV

En Castilla, durante el reinado de Juan II, escriben el Mar­qués de Santi­llana, Juan de Mena y Jorge Manrique. En Aragón, vive Ausias March cuya poesía en lengua castellana influirá en los poetas castellanos del siglo XVI. Durante el reinado de los Reyes Católicos se publica una de las mayores obras de la Litera­tura de todos los tiempos: La Celestina, de Fer­nando de Rojas.

Sobre nuestros poetas cortesanos del siglo XV o del Cuatro­cientos se ad­vierten dos influjos fundamentales: la lírica de inspiración pro­venzal y el del italiano Dante Alighieri

 

trovadores

 

 

En Provenza, sur de Francia, florecía desde el siglo XII un tipo de poesía amorosa, que influía en media Europa, como en Galicia en las Cantigas de amigo. Esta poesía era creada y cantada por los trovadores, bajo un código del amor cortés, donde el poeta consagra su vida a amar y alabar a una dama, que suele ser de una clase superior por lo que demuestra osadía; esta dama no corresponde a ese amor y trata al poeta con crueldad; el poeta padece un dolor insufrible pero no puede dejar de amar y exalta su sufrimiento por no ver a su dama o tener que ausentarse.

 

 

 

 

 

dante-alighieri

 

 

 

La Divina Comedia es la obra cumbre de Dante Alghieri. Es un extenso poe­ma alegórico, escrito en tercetos, que describe la visita del propio poeta al Infierno, Purgatorio y Cielo.

 

 

 

 

 

 

4. 1 El Marqués de Santillana: D. Íñigo López de Mendoza (1398‑1­458).

In­ter­viene activamente en la política de su tiempo en contra del valido del rey Juan II, D. Álvaro de Luna. Es un caballero‑escritor autor de poemas de esti­lo pro­venzal como Canciones, Decires y poemas alegóricos-­dan­tescos como el In­fierno de los enamorados y la Comedieta de Ponza.

Trata de introducir el soneto italiano que triunfaría con el Renaci­mien­to.

Es autor de Serranillas, como ésta:

santillana

Después que nací,
no ví tal serrana
como esta mañana.

Allá en la vegüela
a Mata'l Espino,
en ese camino
que va a Loçoyuela,
de guissa la vy
que me fizo gana
la fruta tenprana.

Garnacha traía
de oro, presada
con broncha dorada,
que bien parecía.

A ella volví
diziendo: "Loçana,
¿e soys vos villana?"

"Sí soy, cavallero;
si por mí lo avedes,
decit ¿qué queredes?,
fablat verdadero."

Yo le dixe assí:
"Juro por Santana
que no soys villana

 

 

4.2 Juan de Mena. (Córdoba 1411‑Torrelaguna 1456).

Secre­tario de cartas lati­nas de Juan II. Su obra cumbre es el Laberinto de la For­tuna o Las Trescien­tas. De gusto alegórico, el poeta describe personajes y acciones.

 

4.3 Jorge Manrique. (Paredes de Nava 1440‑Garcimuñoz 147­9).

 

manrique

Parti­dario de Isabel la Católica interviene en la política y en hechos béli­cos. Las Coplas a la muerte de su padre hacen de él uno de los más extraordinarios poetas españoles. Las Coplas son una dolorosa elegía donde el poeta lamenta la fugacidad de la fortuna y de la vida y el poder igualatorio de la muerte. Sólo queda la vida de la fama que todo hombre deja en el recuerdo de los demás.

El poema consta de 40 estrofas llamadas de pie quebrado o estro­fas man­ri­queñas: 12 versos repartidos en dos sextillas; en cada sextilla, los ver­sos 1,2,4 y 5 son octosílabos; y los versos 3 y 6 ‑los pies quebrados‑ tie­nen cua­tro sílabas.

Todo el poema transciende una majestad y un valor perdura­bles.

 

 

 

 

4.4 EL ROMANCERO

Es genuinamente español. Se llama Romancero viejo al conjunto de ro­man­ces que se cantaban por los juglares y por el pueblo desde mediados o fines del siglo XIV y a lo largo del XV. Son anónimos.

Un romance es una composición de carácter épico‑lírico en versos octosí­la­bos y con rima asonante en los versos pares.

Los romances fueron originariamente fragmentos de un can­tar de gesta que el público hacía repetir al juglar reteniendo estos trozos de los cantares de gesta que ofrecían un mayor interés o dramatismo. Hasta el siglo XV se transmitían oralmente, pero desde este siglo, músi­cos y poetas, huma­nistas y aristócratas empiezan a interesarse por estas canciones populares conserva­das de forma oral en cantos y bailes del pueblo y se empiezan a recopilar en los llamados Cancioneros o Roman­ceros.

Los romances que tratan asuntos épicos reciben el nombre de tradi­cio­na­les.

Los que narran las luchas que mantuvieron moros y cristia­nos hasta la con­quista de Granada se llaman fronterizos.

Los que se inspiran en temas novelescos, novelescos.

Los que cantan la realidad contemporánea, históricos.

Los que brotan de la fantasía individual y expresan senti­mien­tos amoro­sos, líricos.

El Romancero viejo, popular, ha seguido viviendo desde el siglo XV hasta nuestros días. Se llama Romancero nuevo al conjunto de romances escritos por los poetas cultos de los siglos XVI y XVII entre los que destacan Cervan­tes, Lope de Vega, Góngo­ra y Quevedo, los cuales renovaron su con­tenido temático y sus recursos formales. Desde finales del siglo XVII hasta finales del XVIII declinó esta afición romanceril. Pero restaurada por Menén­dez Valdés gozó en el siglo XIX de gran predilección entre los poetas román­ticos, como el Duque de Rivas y Zorrilla. En nuestro siglo han sido cultiva­dos por los hermanos Macha­do, Unamuno, Gerardo Diego, García Lorca, Alberti, etc.

 

 

 

4.5 EL TEATRO

No se encuentran obras dramáticas desde el ya conocido Auto de los Re­yes Magos, (siglo XII), hasta finales del siglo XV, aunque esta falta no impli­ca que no hubiera representaciones de martirios de santos y mimos o panto­mi­mas, siendo la danza, el baile, la música, los banquetes y espectácu­los de la nobleza medieval la base de las primeras piezas teatra­les de carác­ter profa­no.

Destacan: Gómez Manrique, Alonso del Campo y Juan del Enci­na, autor de 14 Eglogas, algunas plenamente renacentistas. Sigue a este último Lucas Fernández, que emplea el nombre de Comedia para su teatro profano.

 

 

4.6. LA CELESTINA

celestina_portada

 

 

Es la obra cumbre de nuestro teatro de todos los tiempos. Es una obra de transición entre la Edad Media y el Rena­cimiento; por ello, junto a un senti­do religioso y moralizante aparece la exaltación del hom­bre y de las cosas humanas.

En las tres primeras ediciones (Burgos, 1499; Toledo, 1500 y Sevi­lla, 1502) se la llama Comedia de Calisto y Melibea y consta de 16 ac­tos. En las edi­ciones posteriores toma el nombre de Tragicomedia de Calisto y Melibea y se le añaden 5 actos más, entre el XIV y el XV, alterándose todos excepto el primero. En la edición de Toledo, 1526, se le añade un nuevo acto, el llama­do de Traso, entre el XVIII y el XIX, aunque éste parece que no perte­nece a Rojas.

El autor es el bachiller Fernando de Rojas, el cual dice que en­con­tró el pri­mer acto -que debería de ser de Cota o de Juan de MENA- y que siguió escri­biendo la obra. Esto lo acepta la crítica actual, aunque difiere de los autores a los que atribuye Rojas el primer acto. En las octavas, acrósticas[4], iniciales de la obra el autor nos dice su nombre y que era natural de la Puebla de Mon­talbán. Fue alcalde de Talavera de la Rei­na.

El argumento es sencillo: Calisto persigue a su azor y ve a Meli­beaque pa­sea en su jardín. Queda prendado de ella. Se vale de la viejaCelestina, mae­stra de la seduc­ción, por consejo de su criadoSem­pro­nio. Celestina vence la inicial oposi­ción de la arrogante ehipócrita Melibea y los jóvenes se confiesan su amor. Celestina esrecompensada con una cade­na de oro y discute con los criados deCalisto, Pármeno y Sempronio, que quieren su comisión. Celestina seopone y es asesi­nada por éstos.Tristán y Sosia, criados leales de Calisto, le hacen saber de lamuerte de Celes­tina y del ajusticiamiento de los criminales. Calistono concede a los hechos demasiada importancia y aquella misma nocheconsuma su amor con Melibea. Elicia y Areúsa, pupilas de Celestina yamigas de los criados ajusticiados, culpan a los amantes de tantodesas­tre y traman tomar venganza. El rufián Centurio, amante deAreúsa, contrata a unos matones. Intentan éstos sorprender juntos a losamantes. Calisto, que está con Meli­bea, oye ruido de lucha en la calley sale a ayudar a sus criados, Tristán y Sosia, y se mata al caer porla esca­lera del jardín. Melibea, desesperada, se despeña desde unatorre ante su padre Pleberio; éste cuenta a su mujer, Alisa, loocurrido y ante ella y el cadáver de su hija recita un "planto"­[5]­donde se duele de la crueldad y el desorden del mundo, así como de losestragos ocasionados por el amor.

Los personajes están caracterizados individualmente. La sociedadestá descri­ta con realismo: infidelidad de los sirvien­tes, astu­ciasde terceras, im­previ­sión de los padres, pintura del ambiente burguésy popular de la época, críti­ca social, religiosa y literaria. Todo enLa Celestina adquiere un signifi­cado amplio y una proyecciónuniversal. El habla culta y el popular se aúnan ma­gistralmente. El lenguaje es un fiel reflejo del alma de sus persona­jes.

 

 

celestina

La celestina