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El siglo XII

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1. El siglo XII

1.1 ORIGEN DE LA ÉPICA CASTELLANA

El filólogo Menéndez Pidal afirma que el origen de la épica caste­llana es germánico, por la influencia que ejercieron los visigodos, que canta­ban las hazañas de sus héroes acompañán­dose con la cítara.

Desde el siglo X se recitaban poemas de carácter heroico llama­dos cantares de gesta Gesta significa hazaña.. Muchos cantares de gesta han desapa­recido. Sabemos de algunos por­que figuran en los primeros romances. De algunos se conservan fragmentos y otros figuran, prosifi­cados, en las Cróni­cas Caste­llanas.

 

1.2 EL MESTER DE JUGLARÍA

Es una de las dos escuelas poéticas medievales. Los juglares se gana­ban la vida recitando y cantando los poemas épicos por plazas, y patios y salones de los castillos, amén de dar otros espectáculos en los mismos. No eran autores de los poemas que recitaban pero difundieron esta literatura oral.

La métrica es irregular, predominan los versos de unas ca­torce sílabas sepa­rados en dos hemistiquios. El ritmo viene dado por una serie de versos indetermi­nada que riman en asonante. Los temas son todos de carácter heroico. Más tarde estos poemas se escribieron, no con el fin de ser leídos por el pueblo analfa­beto, sino para uso del juglar que los canta­ba.

En lo esencial, los hechos narrados se ajustan a la realidad te­nien­do, pues, un valor histórico.

El lenguaje es expresivo, sencillo y directo. El pueblo lo entiende con faci­lidad.

Su espíritu es aristocrático, al ennoblecer y exaltar al héroe que se identi­fi­ca con el mismo pueblo.

Es muy característico el uso de la e paragógica que se añade a las pala­bras agudas finales del verso.

"(...) De las suas bocas todos dizian una razone

¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señore!"

 

1.3 EL CANTAR DE MÍO CID

Los anteriores versos pertenecen al poema de Mío Cid, que es el docu­mento literario más antiguo y más importante de nuestros cantares de gesta. Es también el único que se conserva casi integro en un manuscrito copiado hacia el año 1307, por un tal Per Abbat.

 

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El poema de Mío Cid es anónimo. Parece ser que sus auto­res fue­ron dos: uno de San Esteban de Gormaz y el otro de Medinaceli, poblaciones ambas de la provincia de Soria. El poema debió de escribir­se hacia el año 1140, unos cuarenta después de la muerte del Cid.

El poema de Mío Cid adquiere el valor de epopeya nacional ya que en los personajes y circunstancias que lo rodean se encuen­tran los rasgos de todo el pueblo castellano, que se afirma frente al leonés.

El tema central del cantar es el honor que es defendido por el Cid a costa de todo riesgo. El poema consta de tres partes:

 

1.3.1 Cantar del destierro

Unos nobles acusan al Cid de quedarse con parte de los impuestos co­brados al rey moro de Sevilla. El rey de Castilla, Alfonso VI, lo destie­rra. El Cid, acompañado de los suyos, parte hacia Burgos donde nadie le da posada porque así lo ha mandado Alfonso VI. Se dirige al Monas­terio de S. Pedro de Cardeña donde se despide de su mujer, doña Jime­na, y de sus hijas Elvira y Sol. Pasa a tierra de Aragón. Logra brillan­tes triunfos contra los moros y envía el botín al rey Alfonso. El Cid, con estos gestos, trata de recobrar el honor perdido. El rey se da cuenta de su error y lo reconoce.

 

1.3.2 Cantar de las bodas

Se narra la conquista de Valencia por el Cid, que envía a Alfar Fáñez a la corte con regalos para Alfonso. Este permite a doña Jime­na y a sus hijas reunirse con Rodrigo en Valencia. Los infantes de Carrión, movi­dos por la codicia, piden la mano de las hijas del Cid, quien recela de ellos. Consiente en el matrimonio porque así lo manda el rey y se cele­bran las bodas en Va­lencia.

 

1.3.3 Cantar de la afrenta de Corpes

Se escapa un león en el pala­cio y los infantes huyen y se esconden. Esto, y otro hecho en el que los infantes mues­tran su cobardía, provoca la burla de todos. Los infantes, humilla­dos, planean ven­garse. Piden permiso al Cid para regresar a sus tierras con sus esposas y en el robledal de Corpes, las azotan y abandonan. Los guerreros del Cid, que les seguían en secreto, rescatan a las desposa­das, atadas a un árbol y medio muertas por la paliza. El Cid pide justi­cia al rey. En un combate los infantes son vencidos, muertos y declara­dos traido­res. Doña Elvira y doña Sol con­traen segundas nupcias con los infantes de Navarra y de Aragón.

 

1.4 ORÍGENES DEL TEATRO

El teatro tiene su origen, como lo tuvo en Grecia, en la reli­gión. El teatro medieval nace como una ampliación de la liturgia.

Los cantos dialogados que se intercalaban en el texto litúrgi­co, los tropos, se representaban en el interior de las iglesias, claustros, o salas de iglesias y monasterios, teniendo como actores a los propios sacerdotes. Al irse sustitu­yendo el latín por el castellano, iban perdiendo su primitivo carác­ter.

Los temas de este primitivo teatro se agrupan en torno a las dos gran­des pascuas del año cristiano: Navidad y Resurrección.

Todavía queda en algunos pueblos, como en Cervera (Léri­da) o en Elche (Alicante), la tradición ‑arraigadísima‑ de representar piezas teatra­les para conmemorar las fechas religiosas.

1.4.1 El auto de los Reyes Magos.

Es la obra más antigua escrita en lengua caste­llana. Se ha encontrado en un códice del siglo XIII, pero se supone que fue escrita en el XII. Se representaba en el templo el día de Navidad o Epifanía (Reyes). Consta de 147 versos irregulares. No conocemos el nombre de su autor (anónimo). Sólo se conserva un fragmento, el texto está incompleto. Su argumento es el siguiente: Los tres reyes, por sepa­rado, descubren una estrella que interpretan como el anuncio del nacimiento de un Rey‑Dios. Titubean, pero deciden ir a adorarle. En el viaje se encuentran y deciden ir juntos. Visitan a Herodes y le cuentan lo que han visto y lo que significa. Este queda sorprendido y preo­cupado. Cuando ya se han ido los Magos, Herodes, colérico, llama a sus consejeros y les pide información sobre el caso. Aquí se interrumpe el Auto. Este es el texto completo:

AUTO DE LOS REYES MAGOS

Personas que hablan en él:
GASPAR, rey
BALTASAR, rey
MELCHOR, rey
HERODES, rey
MAYORDOMO
SABIOS
Dos RABÍES

ESCENA I

GASPAR: Dios criador, ¡cuál maravilla!
¡No sé cuál es aquesta estrella!
Agora primas la he veida.
Poco tiempo ha que es nacida.
¿Nacido es el Criador
que es de las gentes señor?
Non es verdad, no sé qué digo.
Todo esto non vale un figo.
Otra noche me lo cataré.
Si es verdad, bien lo sabré.
¿Bien es verdad lo que yo digo?
En todo, en todo lo prohío.
¿Non puede ser otra señal?
Aquesto es y non es al;
nacido es Dios, por ver, de fembra
en aqueste mes de diciembre.
Allá iré [d]o que fuere, adorarlo he,
por Dios de todos lo tendré.

BALTASAR: Esta estrella non sé dond viene,
quien la trae o quien la tiene.
¿Por qué es aquesta señal?
En mis días non vi a tal.
Ciertas nacido es en tierras
aquel que en pace y en guerra
señor ha de ser de oriente,
de todos hasta en occidente.
Por tres noches me lo veré
y más de vero lo sabré.
¿En todo, en todo es nacido?
Non sé si algo he veído;
iré, lo adoraré
y pregaré y rogaré.


MELCHOR: Val, Criador, a tal facienda
¿fue nunca alguandre fallada
o en escritura trovada?
Tal estrella non es en cielo,
de esto soy yo buen estrellero;
bien lo veo sin escarno
que un hombre es nacido de carne
que es señor de todo el mundo.
Así como el cielo es redondo;
de todas gentes señor será
y todo siglo juzgará.
¿Es? ¿Non es?
Cudo que verdad es.
veer lo he otra vegada,

si es verdad o si es nada.
Nacido es el Criador
de todas las gentes mayor;
bien lo veo que es verdad,
iré allá, por caridad.
ESCENA II

(A BALTASAR)

GASPAR: Dios vos salve, señor; ¿sodes vos estrellero?
Decidme la verdad, de vos saberlo quiero.
¿Vedes tal maravilla?
Nacida es una estrella.
BALTASAR: Nacido es el Criador,
que de las gentes es señor.
Iré, lo adoraré.
GASPAR: Yo otrosí rogar lo he.

(A los otros dos)

MELCHOR: Señores, ¿a cuál tierra queredes andar?
¿Queredes ir conmigo al Criador rogar?
¿Habedes lo veído? Yo lo voy [a] adorar.
GASPAR: Nos imos otrosí, si le podremos fallar.
Andemos tras la estrella, veremos el lugar.
MELCHOR: ¿Cómo podremos probar si es hombre mortal
o si es rey de tierra o si celestial?
BALTASAR: ¿Queredes bien saber cómo lo sabremos?
Oro, mirra, incienso a él ofreceremos;
si fuere rey de tierra, el oro querrá;
si fuere hombre mortal, la mirra tomará;
si rey celestial, estos dos dejará,
tomará el incienso quel' pertenecerá.
[LOS DOS]: Andemos y así lo fagamos.

ESCENA III

(GASPAR y los otros dos reyes a HERODES)

[LOS TRES]: Sálvate el Criador, Dios te curie de mal,
un poco te diremos, non te queremos al,
Dios te dé longa vida y te curie de mal;
imos en romería aquel rey [a] adorar
que es nacido en tierra, nol' podemos fallar.
HERODES: ¿Qué decides, [d]ó ides? ¿A quién ides buscar?
¿De cuál tierra venides, o queredes andar?
Decidme vuestros nombres, nom' los querades celar.
GASPAR: A mí dicen Gaspar;
este otro, Melchor; a aquéste, Baltasar.
Rey, un rey es nacido que es señor de tierra,
que mandará el siglo en gran paz, sin guerra.
HERODES: ¿Es así por verdad?
GASPAR: Sí, rey, por caridad.
HERODES: ¿Y cómo lo sabedes?
¿Ya probado lo habedes?
GASPAR: Rey, verdad te diremos,
que probado lo habemos.
MELCHOR: Esto es gran maravilla,
una estrella es nacida.
BALTASAR: Señal face que es nacido
y en carne humana venido.
HERODES: ¿Cuánto i ha que la visteis
y que la percibisteis?
GASPAR: Trece días ha,
y más non habrá
que la habemos veída
y bien percibida.
HERODES: Pues andad y buscad,
y a él adorad,
y por aquí tornad.
Yo allá iré,
y adorarlo he.

ESCENA IV
HERODES:¿Quién vio nunca tal mal?
¡Sobre rey otro tal!
¡Aún non soy yo muerto
ni so la tierra puesto!
¿Rey otro sobre mí?
¡Nunca a tal non vi!
El siglo va a zaga;
ya non sé qué me faga.
Por verdad no lo creo
hasta que yo lo veo.
Venga mío mayordoma
que míos haberes toma.

(Sale el MAYORDOMO)

Idme por míos abades,
y por mis podestades,
y por míos escribanos,
y por míos gramtagos,
y por míos estrelleros,
y por míos retóricos;
decirme han la verdad, si yace en escrito,
o si lo saben ellos, o si lo han sabido.

ESCENA V
(Salen los SABIOS de la corte)
[LOS SABIOS]: Rey, ¿qué te place? Henos venidos.
HERODES: ¿Y traedes vuestros escritos?
LOS SABIOS: Rey, sí traemos,
los mejores que nos habemos.
HERODES: Pues catad,
decidme la verdad,
si es aquel hombre nacido
que estos tres reyes me han dicho.
Di, Rabí, la verdad, si tú lo has sabido.
RABÍ 1: Por veras vos lo digo
que no lo fallo escrito.
RABÍ 2: ¡Hamihalá! ¡Cómo eres enartado!
¿Por qué eres rabí llamado?
Non entiendes las profecías,
las que nos dijo Jeremías.
Por mi ley, ¡nos somos errados!
¿Por qué non somos acordados?
¿Por qué non decimos verdad?
RABÍ 1: Yo non la sé por caridad.
RABÍ 2: Porque no la habemos usada,
ni en nuestras bocas es fallada.