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Lugar predilecto

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      En mi casa, tengo un lugar de los sueños. Aunque habito en una casa enorme com mi familia, ese rincón es privado. Cuando estoy contenta, además de compartir con los míos sus risas y halagos, suelo retirarme un instante a ese oceáno inmenso, donde descanso y me repongo. Cuando me sumerjo más adentro en sus aguas, lo que nos intercambiamos es solo nuestro. Él me acuna entre sus olas, en su confortable cama y me acompaña hasta las profunidades para mostrarme sus corales, sus cuevas misteriosas, su fauna y sus tesoros. Si me pongo muy mimosa, el dueño de los mares, con la tortuga carey y varias  cigalas de articuladas patas, construye una bella carroza, me abre sus aguas y me enseña muchas más cosas. Bellos paisajes escondidos a la vista de otros, me llenan de admiración y de fuerza, las tortugas marinas con sus nácares de irisados colores, suaves esponjas, estrellas de mar. Los grandes animales de las profundidades, con sus colosales cuerpos pasean deleitándose y me saludan con sus aletas. Ellos, los tiburones tigres, hacen que se mueva más rápido la carroza, abriendo grandes surcos donde saltan los defines y la orcas en un juego inocente, dando empellones a las corrientes. Encorriendo a los bancos de variopintos peces, a veces huyen formando  burbujas para esconderse. El gran Blanco nada solo y la raya se camufla en el arenal del fondo, otras se ven circulando como grandes aeroplanos dando vuelta y mas vueltas vigilando, muy atentas. Unos amigos inofensivos y grandotes, la ballenas corcorvadas, se acercan curiosotas, con sus ballenatos traviesos siempre alertas con sus crías risueñas y despreocupadas. Las rozo  con la mano y me alienta a que les cuidemos, ellos nos ofrecen su nobleza, son afables y confiadas para deleite del hombre.

 

En lo mas hondo de la sima existe el Núcleo de la Vida, es un hervidero de células milenarias, concrecciones de amebas, y sustancias micróscópicas, luminarias, material con los mismas particulas que forman las estrellas del firmamento, fibras sutiles de que se componen los planetas. Todo bulle en suspensión en una titánica fábrica. Allí hay pláctum abundante. Se alimentan los grandes gigantes de ella. Ellos carecen de agresividad, están en armonía y cantan una canción de acción de gracias. Mi creador quiere que yo me alimente como ellos. Pero no atino a abrir el corazón con su manifiesta simpleza y me asfixio y siento miedo por mi pobreza. Cada vez que gusto de ese medio, tengo que dejar el Ego en la playa y ponerme el vestido nuevo, hilado con el tejido de la Bondad, la Generosidad y la Tolerancia.  Colocar esa botella de oxígeno bien sujeta a los hombros para que me ahonde bien al fondo del alma, evitando todo lastre que me libere de mis corazas. Esperar paciente a mi Guía de los mares, calladita, muy quietita.

A veces me deja sola, entre los gigantes y aparecen grandes monstruos en medio de las sombras, que son mis dudas, miedos y zozobras. Siento que me pierdo entre los volcanes, la corriente y las turbulencias, como arrastrada a un mar de Olvido. Cierro los ojos y digo, muéstrame el camino, y mi Amigo me toma de la mano y al instante encuentro el rumbo de regreso a la playa, a mi rincón y veo que estoy quietita, serena, relajada,,,, y que me abraza, para que me zambulla más veces al agua y sepa que Él nunca me falla.