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Inés

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   Inés es una joven de Madrid que nació en 1832. A sus 18 años, tiene como influencias a sus padres y, debido a su carácter, no le gusta estar envuelta en encajes de bolillos, ni   guirnaldas con mandiles. Inés tiene inquietudes, quiere explorar todo aquello que le llama la atención y esto no es otra que el mundo del espectáculo.

   Una mañana de sábado, de aquél otoño, Juan, el padre de la joven hace referencia a una noticia de sociedad que lee en el periódico.

   -¡Escuchad esto!-  dirigiéndose a su esposa e hija

   -Se inaugura el teatro real, con la favorita de Gaetano Donizetti, la cantante Marieta Alboni

   -Pero...¡ Padre, eso es ópera!

 -Claro que lo es hija mía, tal dama, cobra 10.000 reales por cada función

-¡Jesús bendito!

-Dicen que puede llegar a costar 320 reales la butaca

-Iremos al gallinero que son 72, hija

-¡A mí no me gusta la ópera padre!- yo quiero bailar la polca alemana

-¡Inés el chotis! mujer, es un baile ceñido y de cadencia lenta, la gente que lo baila , se ha preparado bien en danza, antes de ir a los salones de las embajadas y tú no sabrías ni por donde empezar, pisarías los pies a diestro y siniestro

 

-Tampoco sé bailar habaneras ni valses. ¡Padre, yo quiero un mantón de manila!

-Inés que vivía  en la calle de Toledo, salió esa tarde a pasear del brazo de su madre hasta la Gran Vía. Durante el trayecto observaba ese Madrid provinciano de jarana, donde cada noche en algunos clubs, jóvenes descocadas de cintura de avispa, entonaban letras pícaras como cupletistas. Inés admiraba como los madrileños se divertían, un Madrid que callejeando y callejeando te encuentras un poco de todo,  los pregones del buñolero, musiquillas populares con ese organillo que los franceses han dado a conocer. El perfil lírico de Madrid, Madrid, Madrid, tan pintoresco desde que amanece. Y continúan los pregones por la otra esquina: aquí se vocean flores y comestibles.

-De regreso a la casa Juan mira a Inés y le pregunta cómo le fué el paseo con su madre. Al ver su cara, decide contarle lo del anuncio del periódico

-¡Lee esto  hija mía¡ !lo anuncian hasta con versos!

Aquí se enseña a danzar con finura y perfección

pero ponga su atención, el discípulo ilustrado

 en el que el mes adelantado, lo ha de dar con precisión.

Muy útil es bailar elegante y acertado

pues a un joven bien portado

 le da miedo de agradar.

-Padre eso quiere decir que....¿me da usted su permiso para que vista de chulapa?

-Tendrás que convencerme un poquito más, con tu maravillosa voz

-Cántanos una vez más “la florista”

LA FLORISTA

Por la calle de Alcalá
con la falda "almidoná"
y los nardos "apoyaos" en la cadera
la Florista viene y va
y sonríe "descará"
por acera de la calle de Alcalá.

Y el buen mozo que la ve
va y le dice venga "usté"
a ponerme en la solapa lo que quiera
que la flor que usté me da
con envidia lo verá
todo el mundo por la calle de Alcalá

Lleve "usté", nardos caballero
si es que quiere a una mujer
nardos no cuestan dinero
y son lo primero para convencer.
Llévelos y si se decide,
no me moveré de aquí
luego, si alguien se los pide
nunca se le olvide
que yo se los di.

                                                Marisol