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Textos de los alumnos

Rumba catalana en el metro

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Como cada tarde introduzco mi billete de abono de la tercera edad en la máquina de la entrada al metro. Bajo las escaleras y me meto en el andén.  Miro con curiosidad a las personas que, como yo, esperan a los vagones y miro también cuánto tarda en venir.

Solidaridad con Haití, es lo primero que leo y el vagón tardará cuatro minutos.  Me da tiempo a echar un ojo a los que esperan como yo imaginando un poco de sus vidas. 

Allí está una sudamericana con su niño de unos cuatro añitos o más, "como son tan bajitos", seguro que coge asiento para ella y para su niño, cosa que está prohibida a los que no llevan billete.

Una pareja se come a besos. ¿Es que no tienen pudor de mostrar su intimidad? Eso se llama libertad en la sociedad moderna.

Unos muchados altos y delgados, parecen del norte de África por su piel morena, portan unas mochilas a la espalda.  Eso me da mala espina. Avanzo unos metros para coger otro vagón que no sea el que cogerán ellos.  Todavía recuerdo la masacre del 11 de Marzo.

Última actualización el Jueves, 11 de Febrero de 2010 23:09 Leer más...
 

Escribir para qué

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Escribir para qué, para mí, para los demás, para que nadie lo lea, para guardarlo en el cajón de las ilusiones rotas.

Escribir par qué, para comprobar lo poco que hemos cambiado, para reírnos de lo que nos preocupaba, para enrojecernos con lo que nos emocionaba.

Escribir para qué, para corroborar que seguimos cometiendo los mismos errores, que volvemos a engañarnos con los mismos placebos.

Escribir par qué, para afianzar nuestro ego, para machacarlo, para odiarnos, para amarnos.

Última actualización el Miércoles, 10 de Febrero de 2010 01:11 Leer más...
 

Lo esencial

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El cuadro de aquella galería de arte, inaugurada hace sólo unos meses, tenía por nombre, El olivo, un dibujo abstracto, de líneas irregulares con pinceladas negras y grises, casi ocultas. No parece un olivo, ni un árbol, ni una rama. No se distinguen la formas, el fondo tiene relieve. El pintor debió inspirarse mientras contemplaba un olivar. Es lo que ha querido transmitir, la idea aparentemente parece sencilla y simple, el artista siguiendo  un proceso de reflexión, de observación y con su habilidad y destreza, consigue plasmar en su obra,  lo fundamental o sea, lo esencial, con esa expresividad  quiere alcanzar su objetivo, que sea tan visible para los demás como lo es para él.

Me pregunto ante situaciones cotidianas de los humanos ¿qué visibilidad hay en un sueño, en la pasión en el rencor, en el aburrimiento, si todo es abstracto? de eso se trata, de buscar en las cosas no visibles lo esencial, para darle sentido, cuerpo, imagen y forma... Lo esencial, no es  sólo  lo que se ve... ¿Cómo se contempla la compasión? si es un vínculo, algo que se desprende de uno mismo, de su interior,  el cual, parece que quisiera fortalecer con ese sentimiento de compasión, alimentando el espíritu del compadecido o tal vez el de uno mismo, de otra manera no nos sentiríamos cultivados de amor.

Cuando alguien se plantea como  justificar su existencia y  de qué manera, sería un buen comienzo alimentar el ego, el que nos crece y levanta la autoestima, dando reconocimientos a la persona indicada en el momento adecuado, es  posible que la carencia de estos valores, representen una disminución de afectividad y complejo de aislamiento de un ser humano, que da de si mismo lo mejor, a cambio de lo esencial, que serían  palabras, de agradecimiento. esa palabra tan sencilla, capaz de intercambiar unos buenos modales y regalar una sonrisa, ese gracias, gracias por estar, por ser.

Marisol

Última actualización el Miércoles, 10 de Febrero de 2010 01:17
 

Soledad

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Se había levantado esa mañana con la sensación de que era un día diferente. Alba era una mujer, todavía joven y muy atractiva, que dedicaba todo el día al trabajo, tal vez, para no detenerse en la soledad de su vida.

Sentada en la cocina, de pronto la mano se paró en el aire, con una taza de café a punto de tocarla sus carnosos labios. Con gesto de sabueso empezó a olfatear el aire, huele a limpio ¿cuándo fue la última vez que limpié, se preguntaba?

Echó un vistazo al fregadero, que estaba liberado de los constantes platos y tazas.

Qué extraño le parecía todo, ahora cuando se miraba en el espejo del lavabo que ya no tenía pintas en la cara de pasta de dientes. Todo estaba en orden como a ella le gustaba. Se sentía libre como su fregadero, libre de la tiranía y esclavitud del desorden ajeno.

Última actualización el Sábado, 30 de Enero de 2010 18:25 Leer más...
 

Viaje en el metro

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Cierto día de esos que sales de casa e inicias un viaje a ninguna parte concreta, simplemente a emplear el aburrimiento que te produce la inactividad, bien sea porque te acabas de prejubilar, o que ese día estás libre, y no sabes donde ir, y después de deambular por el barrio, decides coger el Metro; ¿Pero a dónde, a alguna parte determinada?

El transporte subterráneo no es igual que el de superficie. Todo el mundo está sentado y el que no puede va de pie, generalmente está en silencio, leyendo, o escuchando algún cacharrillo musical de estos que se usan ahora.

Ya, al entrar en el rellano siguiente a la escalera, me encontré á un músico con un instrumento parecido a una acordeón-piano que desgranaba las notas de una vieja canción que se titulaba o así me lo parecía a mí El amor de mi vida has sido tú

Última actualización el Sábado, 30 de Enero de 2010 10:54 Leer más...
 


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