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Textos de los alumnos

¡Va de Metro!

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Lamento profundamente no poder asistir a esta última clase de tu dilatado ciclo presencial; pero, literalmente, no me puedo mover, debido a fuertes dolores de espalda. He llegado “a gatas” hasta el ordenador y te escribo este correo deseándote lo mejor para tu nueva “vida retirada” (¡Qué descansada vida la que huye de la mundanal Administración...!). Aprovecho para añadiros el trabajo que habías solicitado sobre el metro. Cuando te sea posible, me remites un mensaje con las indicaciones necesarias para hacer rectificaciones en los escritos propios, pues en la prueba enviada, inicialmente, con el título de “Los Gilipollas” se me deslizó la repetición de la palabra vehículo en las líneas 12 y 14, por lo que te ruego que la sustituyas, en este último renglón, por automóvil. Saluda a todos de mi parte. Recibe un fuerte abrazo, y seguiremos en contacto. José Rodríguez http://pindesierra.blogspot.com/

¡Va de Metro! Bajo las escaleras del metro cavilando en la desatinada subida del 21,60 % que nos preparan sobre el precio del Metrobús. Acuden a mi mente el desaforado aumento sufrido en la Contribución Urbana y otros incrementos en los costes del combustible, gas y luz, desayuno, menú del día, comunidad, administrador, prensa, etc. Reflexiono que, para colmo, se ríen de nosotros, aduciendo que la vida, de acuerdo a su Índice de Precios —a partir del cual nos actualizarán pensiones y salarios—, apenas ha escalado unas décimas. Introduzco el billete por un torniquete para cancelar el último viaje que aún, creo, queda disponible y un infame pitido me advierte del error.

Última actualización el Sábado, 30 de Enero de 2010 11:25 Leer más...
 

Un viaje en metro

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Me había levantado muy tarde. El despertador no sonó. Gracias al vecino de arriba que se le cayó un zapato, si no me habrían dado las 11 en la cama tan ricamente. Ya en la calle eché a correr hacia el metro y empezó a llover. ¡Sí que comienza bien el día! Pensé.

Al bajar las escaleras  se notaba un calor agobiante. El metro debía llevar un rato sin venir  y el andén estaba de bote en bote. Justo lo que necesitaba mi claustrofobia  para hacerse notar (aunque yo entonces no supiera que aquella angustia se llamaba así). Me entraron sudores. Hay que reconocer que es el medio de transporte más rápido, pero hace falta valor para tomarlo a esas horas de la mañana.  Apreté el bolso contra el costado y me sumergí  con resignación en la marea humana. Un poco más delante estaba Mari Carmen, le hice señas e intentamos acercarnos, luchando contracorriente. 

Última actualización el Sábado, 30 de Enero de 2010 10:45 Leer más...
 

El metro de la vida

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Me he escapado a las Rebajas, huyendo de la monotonía del hogar, desertando de la incomprensión de mis hijos adolescentes y de la indiferencia de mi pareja. No he encontrado nada, quizás porque no iba a encontrar nada, sino huyendo de algo, así que me voy y mecánimente me zambullo en el metro de Callao. Un vaho caliente y metálico me corrobora que estoy dentro de este bunker inmenso que es el metro madrileño. Miro el vestíbulo y pienso  lo mucho que ha cambiado desde que yo me despedía aquí de mi primer novio, allá por el 77. ¿En qué se ha convertido mi vida desde entonces? Bajo las escaleras mecánicas, que chirrían con un gemido angustioso y machacón.  Delante de mí van unos adolescsentes cargados de mochilas que se empujan y hablan a voces. Uno de ellos casi me da al intentar esquivar un golpe. Perdón señora.  Nada, nada. Retrocedo un escalón pero no me enfado porque me recuerdo a su edad haciendo pellas, refugiándome con mi amiga Loly en el andén de Latina, mientras hacíamos tiempo a que salieran nuestros colegas del Instituto San Isidro. Allí nos sentábamos y poníamos caras y posturitas a los viajeros del tren de enfrente, nos reíamos a carcajadas al ver su enfado y adivinando sus amenazas e insultos que resultaban ahogados por el grueso cristal del vagón. Al final alguno se quejaba y el  "Jefe de Estación" salía de su garita y nos echaba de allí.

Última actualización el Miércoles, 27 de Enero de 2010 09:44 Leer más...
 

La alineación de los planetas

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El timbre del teléfono no dejaba de sonar. Ana se hizo la remolona tapándose la cabeza con la almohada, pero al final no tuvo más remedio que coger el auricular: ¿diga? -contestó con mal humor. -¡¡Felicidades cariño!! -dijo una voz al otro lado-. ¡Mamá, todavía es de noche!  –Ya, pero quería ser la primera en felicitarte, cumples 15 años y hoy te esperan muchas sorpresas, ya verás.

-Vale, me conformo con que llegues a tiempo para la fiesta de esta noche. Su madre pareció dudar: -¡La fiesta… bueno… ya veremos! -¿Cómo que ya veremos?¡mamá! -¿mamá? La comunicación se había cortado.

Colgó el teléfono y se quedó sentada en la cama, pensativa; ¿se iba a perder su madre la fiesta de cumpleaños? Los últimos días había estado un poco rara; ella pensaba que sería por el ajetreo de la mudanza ya que se acababan de trasladar a aquella zona al lado del mar.

Última actualización el Lunes, 25 de Enero de 2010 00:13 Leer más...
 

El día antes

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Sábado 9 de la mañana estación de Callao….desciendo por las escaleras mecánicas mientras…miro el reloj, calculo lo que tardaré en llegar a Canillejas…..Observo el tránsito de personas que entran y salen, poco público…pico el billete en la maquinita, un grupo de jóvenes salen, por su aspecto, esos ojos irritados, se ve que han estado de marcha toda la noche, les ha ido bien, se les ve contentos, seguro que van a desayunar unos churritos calentitos a la chocolatería  que hay cerca de aquí….casi al mismo al mismo tiempo que yo,  pican los billetes, un grupo de chicas…pero a estas no les fue muy bien, la  velada nocturna,  una dice el voz alta ¡ami no me traéis mas a bailar salsa a ese antro! ¡menudo cagurrio! pobre chica, se ha debido aburrir mucho en su noche de viernes, ganas me dieron de recomendarles una sala de música en directo, pero juass cualquiera, igual me mandan a tomar viento fresco, por lo que decían de su barrio eran de Carabanchel.
Última actualización el Lunes, 25 de Enero de 2010 00:13 Leer más...
 


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